peatones usuarios de la vía
En España la mayoría de los accidentes dependen de factores que están relacionados con nuestra comportamiento como conductores. Cuando nos sentamos al volante, nuestro estado físico y psíquico es un elemento fundamental a tener en cuenta, ya que no debemos sobrevalorar nuestras capacidades.
El cambio de rasante es el lugar en que se encuentran dos tramos de vía de distinta inclinación donde la visibilidad es muy reducida. Por eso, está prohibido adelantar hasta que la visibilidad sea suficiente o la calzada esté debidamente señalizada y pueda efectuarse un adelantamiento sin invadir el carril contrario.
Es recomendable mantener la distancia de seguridad entre los vehículos, ya que en la bajada de un cambio de rasante, el conductor puede encontrarse con un frenazo del coche que circula por delante de él, sin que pueda frenar a tiempo.
Uno de los efectos principales de la lluvia es la falta de adherencia, lo que exige adoptar una serie de precauciones especiales.
Una vez que comienza a llover, si hay que frenar es necesario hacerlo con suavidad (progresivamente, con toques frecuentes) y con mayor antelación, ya que la distancia de frenado (distancia necesaria para detener el vehículo sin colisionar con el de delante) aumentará. Se debe también reducir la velocidad.
Cuando la lluvia es muy intensa y existe el peligro de encontrar charcos de agua, el coche puede perder el contacto con el suelo. Este efecto es conocido como "aquaplaning".
Aquaplaning: Es una situación de riesgo en la conducción al producirse la pérdida de adherencia entre el vehículo y el asfalto. La superficie del neumático no tiene suficiente tiempo para evacuar el agua y en vez de agarrarse al asfalto, se desliza sobre la capa de agua sin control ninguno.
Por eso, ante un gran charco de agua en la calzada, se debe circular muy despacio. Una vez pasado, se debe frenar suavemente y ver que los frenos responden bien.
Una calzada limpia será más adherente que cuando tiene gravilla, grasa u hojas caídas, que la convierten en un pavimento deslizante. Estos factores pueden afectar a la pérdida de control del vehículo, haciendo que éste pueda derrapar y girar como un trompo. Para evitar que esto ocurra, hay que moderar la velocidad del coche y aumentar la distancia de seguridad (tiempo de reacción + distancia de frenado).
La importancia de la iluminación queda de manifiesto por el hecho científico de que el 90% de todos lo datos que precisa un conductor se perciben a través de la vista.
Unos faros y luces eficaces en la parte delantera y trasera del vehículo son la base para satisfacer debidamente la función de “ver y ser vistos”
Siendo la iluminación uno de los sistemas de seguridad más importantes del vehículo, es quizás el conjunto al que menos atención se le presta en cuanto a mantenimiento y recambio.
¿Cómo evitar el deslumbramiento?
La velocidad es una de las causas más frecuentes de los accidentes de tráfico. Si aumentas la velocidad, aumentas el riesgo de perder el control del vehículo.
Es fundamental seguir las señales de tráfico que te indican la velocidad máxima en cada tramo de la carretera, si bien hay que tener también en cuenta el estado del tráfico, tu experiencia como conductor, el estado del vehículo, y tu propio estado físico y psíquico.
Para evitar que el vehículo se salga al tomar una curva debes reducir la velocidad. Si hay que frenar, es mejor hacerlo antes de iniciar la curva, no dentro, e ir acelerando progresivamente mientras se sale de ella. Debes entrar en la curva ceñido al borde.